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El Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba, último de la masonería del R. E. A y A. para la República de Cuba fue fundado en la ciudad de Santiago de Cuba, el día 27 de diciembre de 1859 de la e:. v:., bajo el nombre de supremo Consejo de Colón, como tributo al descubridor del nuevo mundo. La fundación de nuestro Supremo Consejo debe su origen y regularidad al Supremo Consejo de la Jurisdicción Masónica Meridional de los E. U. A., o Cuerpo Madre del Mundo, quién desde su sede en la ciudad de Charleston, el 26 de marzo de 1859, a instancias del IPH Andrés Cassard y Cassard, cubano obligado a salir de la isla por dificultades políticas con el colonialismo español, otorgó poderes suficientes para establecer altos cuerpos de la masonería regular escocísta, no solo en Cuba, sino con jurisdicción además sobre las restantes Antillas Occidentales.

Cassard, virtualmente el padre de la masonería en Cuba, ya había gestionado por igual la fundación de la Gran Logia de Colón, la cual se materializó el 5 de diciembre de 1859, creando también otros cuerpos escocistas hasta conformar la lista de GIG que posibilitarían en la fecha expresada crear el Supremo Consejo en la calle Santo Tomás No. 4, esquina a Calle Catedral en la ciudad de Santiago de Cuba, en el oriente cubano.

Durante los primeros tiempos el Supremo Consejo desarrolló normal y activamente su funcionamiento, sin embargo una importante disputa de soberanía territorial se provocaría entre 1862 y 1868, cuando otro ilustre cuba no, Vicente Antonio de Castro, creara un cuerpo irregular denominado Gran Oriente de Cuba y las Antillas con fines de potenciar las actividades independentistas contra España. Al solucionarse este con intervención del Consejo Madre del Mundo, nuestro Supremo Consejo de Colón continuó trabajando activamente, incluso creando cuerpos auxiliares en islas como Puerto Rico y Saint Thomas, lo que indudablemente nos aportó prestigio, aunque se reconozca que las actividades in dependentistas deprimieron en cierta medida los trabajos.

En 1875 se aceptaron y ratificaron los Acuerdos y Resoluciones del Convento de Lausana, al que fuimos invitados y donde se otorgó autonomía a los tres grado Simbólicos y los Supremos Consejos validaron el reconocimiento a nuestro cuepo escocista que en lo adelante, como los demás Supremos, asumiría jurisdicción sobre los grados del 4 al 33, lo cual quedaría recogido en el resultante Tratado de Unión, Alianza y Cooperación del REA y A con las Grandes Logias.

Ya antes, en 1871, la guerra nos había traído como consecuencia, además de una legión de perseguidos por el ideal separatista, el asesinato en San Juan de Wilson, localidad de Santiago de Cuba, del Sob. Gran Inspector General y a la vez Gran Maestro de la Gran Logia, Andrés Puentes Badell, nuestro primer mártir. Dos décadas más tarde resultó notorio para el Supremo Consejo que La Habana como capital centro del país, constituía el lugar más idóneo para ser la sede del mismo, y aunque ello provocó no pocos criterios encontrados y muchas diferencias e incomprensiones, el traslado logró finalmente materializarse. Al ejecutarse el traslado a la capital del país del Supremo Consejo, existían aquí otros cuerpos irregulares que jurisdiccionalmente nos invadían, siendo en- tre ellos el de mayor importancia, el Supremo Consejo de la Isla de Cuba derivado del Gran Oriente Nacional de España. Ya desde 1880 antes de su traslado a La Habana, diferencias encontradas sobre el traslado provocaron la separación de un buen numero de GIG, pero con el concurso, laboriosidad y voluntad de todos los hermanos, en memorable sesión de octubre de 1882, se logró el retorno de la mayoría de los GIG que se habían separado, con un importante protagonismo del I H Juan Ignacio Suazo, Marquéz de Almerías y Andrés Almeida (este último fallecido en 1885); estos propios hermanos laboraron también de forma denodada por la unificación de todos los cuerpos existentes, lo cual se logró en 1892, sellándose una fuerte unidad, asumiendo el nombre de “Supremo Consejo de Colón e Isla de Cuba”, bajo la regularidad y legitimidad debidas; ya en 1882 el IH Aurelio Almeida, Apóstol de la Masonería y Gran Secretario del Supremo, había fundado el Boletín Oficial del Supremo Consejo, publicación seriada que se ha mantenido hasta el presente y que constituye la publicación de este tipo más antigua del país.

Durante los primeros tiempos el Supremo Consejo desarrolló normal y activamente su funcionamiento, sin embargo una importante disputa de soberanía territorial se provocaría entre 1862 y 1868, cuando otro ilustre cuba no, Vicente Antonio de Castro, creara un cuerpo irregular denominado Gran Oriente de Cuba y las Antillas con fines de potenciar las actividades independentistas contra España. Al solucionarse este con intervención del Consejo Madre del Mundo, nuestro Supremo Consejo de Colón continuó trabajando activamente, incluso creando cuerpos auxiliares en islas como Puerto Rico y Saint Thomas, lo que indudablemente nos aportó prestigio, aunque se reconozca que las actividades in dependentistas deprimieron en cierta medida los trabajos.

El esfuerzo de trabajo por el engrandecimiento de nuestras cámaras se vio interrumpido cuando en abril de 1895 el Gobernador General decretó la prohibición de la masonería, la cual se mantuvo hasta febrero de 1899, cuando el Tratado de París puso fin a la dominación hispana en Cuba, avivándose las luces masónicas no solo en Cuba sino también en Puerto Rico; este renacer masónico provocó que saliera a la luz el primer anuario en 1903 bajo el mérito del Hno. Francisco de Paula Rodríguez, modelo de Gran Secretario.

El tratado de La carencia de templo propio París de 1899 para los grados superiores de en virtud del la masonería estimuló el natu cual Puerto ral anhelo de edificar una Ca Rico había sido cedido a E.U.A. tedral Escocesa, idea que tomó planteó un problema de ejercicio cuerpo en la jurisdiccional-político-geográfico el cual solucionamos en 1904 de noviembre renunciando a perpetuidad a la de 1923, obra soberanía sobre dicha isla. esta levantada en breve tiempo y en condominio con la Logia Washington, que tuvo su culminación y fundación el 26 de julio de 1927 en Jovellar 164 a cuya ceremonia de inauguración asistieron dignísimas representaciones de autoridades de la nación.

El siglo xx de sus inicios nos trajo embarazosas situaciones de naturaleza económica que nos hizo incluso realizar nuestras juntas periódicas en el domicilio del Soberano Gran Comendador hasta que una vez superadas las transitorias dificultades económicas poder arrendar un local a la Gran Logia de Cuba con quienes nos hallábamos vinculados desde el 1876 mediante el Pacto resultante del convento de Lausana.

La carencia de templo propio para los grados superiores de la masonería estimuló el natural anhelo de edificar una Catedral Escocesa, idea que tomó cuerpo en la sesión del 19 de noviembre de 1923, obra esta levantada en breve tiempo y en condominio con la Logia Washington, que tuvo su culminación y fundación el 26 de julio de 1927 en Jovellar 164 a cuya ceremonia de inauguración asistieron dignísimas representaciones de autoridades de la nación.

Ya desde 1917 el GIG Enrique Llansó Simoni que posteriormente entre 1926 y 1932 ascendiera al más alto cargo escocista de Soberano Gran Comendador, había hecho las gestiones para adquirir el Asilo La Misericordia, el cual después de obtener su dominio legal se le denominó Asilo Nacional Masónico Llansó, nombre que ostenta hasta nuestros días y que le fue asignado como testimonio de eterna gratitud a su máximo propulsor.

Al llegar a 1921 un importante cisma afectó toda la masonería, tanto la simbólica como la escocista, al crearse en Santiago de Cuba la Gran Logia y el Supremo Consejo Oriental, situación que deterioró el trabajo masónico hasta 1946 cuando después de un sinnúmero de prácticas conciliatorias se aunaron voluntades para que el 14 de julio de 1947 se concretara la reconciliación y unión fraternal de toda la familia masónica que ha durado hasta nuestros días. El simbolismo quedó unificado bajo el nombre de Gran Logia de Cuba de AC y AM y el escocismo como Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba, denominación esta última que ya había sido acordada oficialmente el 7 de febrero de 1929 después de la IV Conferencia de Supremos Consejos de dicho año en París a fin de que el nombre respondiese propiamente al territorio sobre el cual venía ejerciendo autoridad desde un cuarto de siglo antes.

Ya desde 1923 cuando se comenzaron a auspiciar las Logias de Perfección es que vino a fortalecerse el escocismo cubano, nótese las estadísticas siguien tes tomadas de los anuarios respectivos:

Hoy este Supremo Consejo está integrado por 30 Miembros Activos, 259 Supernumerarios y 13 Miembros Eméritos. Las cámaras de nuestra obediencia está compuesta por: Grandes Consistorios De SVP del RS: 12 Consejos de Caballeros Kadosh: 18 Soberanos Capítulos Rosa Cruz: 44, de ellos Sublimes Logias de Perfección: 6 Como se podrá apreciar el fortalecimiento del escocismo cubano y sus distintos cuerpos arriba hasta los primeros 100 años ha sido sostenido y como justo reconocimiento en 1956 se logró celebrar en nuestro país la VII Conferencia de las Grandes Potencias Extranjeras entre el 9 y 13 de abril de dicho año, donde fue nombrado Presidente de la misma el Soberano Gran Comendador Cubano y asumir nuestro Supremo por igual la Secretaría Permanente de los Grandes Consejos del Mundo. No es posible, en este breve portal soslayar el accidentado tránsito de los últimos 50 años cuando en sus inicios, nuestra Fraternidad se deprimió en cerca de un 70 % de sus miembros por distintas causas obligándonos a un mayor esfuerzo creativo para solucionar las urgencias de estos tiempos de dificultades económicas, fraternales, sociales y materiales que sin duda nos ha llenado de insatisfacciones, aunque podamos reconocer que en cada momento se ha tratado de mantener los conceptos elevados sobre los que descansa nuestro espíritu de confraternidad que no nos ha abandonado nunca, desde luego al Grande Arquitecto que preside el Taller universal nuestro agradecimiento por ello.

 
 

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